
Propuesta turística bodega viniterra
En Viniterra contamos con un lugar preparado para recibir a los turistas, que luego de una visita guiada, son invitados a una degustación gratis de alguno de nuestros vinos. Además podrán conocer y adquirir elementos de merchandising relacionados a la actividad, tales como: sacacorchos, cortacápsulas, alcoholímetros, copas, libros especializados, etc.
“Vinos y Tapas”
La novedad es que ahora además ofrecemos un servicio de “tapas” o canapés para acompañar la degustación de los vinos. Los productos que usamos son regionales mendocinos, de elaboración artesanal y provenientes de agricultura orgánica, que nos provee la empresa “De mi Campo” ( www.demicampo.com.ar) , vinculada familiarmente a Viniterra. Todos los productos utilizados para las “tapas”, además de otras exquiciteces gourmet de “De mi campo” están a la venta en nuestra bodega.
Recibimos grupos de empresas y turistas de hasta 25 personas, previa confirmación vía e-mail de fecha y hora de la visita , además de la confirmación exacta de la cantidad de personas que nos visitarán , para poder preparar las “tapas”.
Otra ventaja es que los visitantes pueden adquirir en bodega nuestros vinos, champagnes y espumantes con excelentes descuentos y también saldos de exportación a precios increíbles.
En Viniterra pensamos que la conjunción de “vinos y tapas” es una propuesta atractiva y original para seguir atrayendo visitantes a nuestra bodega.
¡Esperamos verlos pronto por aquí!
Para más información y reservas: turismo@viniterra.com.ar
Meditaciones sobre el gusto, Vino, alimentación y cultura
Con erudición pero sin solemnidad, detallando principios éticos para una “razón diet-ética”, y destilando mucho de humor y amor por su objeto de
estudio, el investigador de Historia de las Ideas Matías Bruera escribió un
libro chispeante sobre el vino, la alimentación y la cultura. El mundo
gourmet, la tilinguería y el verdadero sibaritismo según un investigador que
dice: “La memoria es apetito, la palabra es comida, la gramática es receta
la alimentación es conocimiento”.
En la primera mitad del siglo XIX, Anthelme BrillatSavarin se puso a
reflexionar sobre los sentidos y los apetitos, los alimentos y la gula, la
digestión y el sueño, entre otros asuntos vitales, en las treinta
Meditaciones de su célebre Fisiología del gusto, donde su estilo
enciclopedista fue matizado con una saludable autoironía. Casi dos siglos
después, Matías Bruera –investigador y profesor de Historia de las Ideas en
las universidades de Buenos Aires y de Quilmes, miembro del grupo editor de
la revista Pensamiento de los Confines– acaba de publicar Meditaciones sobre
el gusto, Vino, alimentación y cultura (Paidós), un viaje fascinante a
través de la mitología, la religión y la literatura en su íntima relación
con el vino, las uvas, las vides. A la manera de Brillat-Savarin, Bruera
desgrana en el primer capítulo veinte sentencias, sus propios “prolegómenos
éticos para una razón diet-ética”.
No esperen encontrar en este libro profundo y ligero, erudito pero nunca
solemne, ningún modo de empleo de esta bendita bebida universal, ninguna
mención de sabores redondos, completos, largos de boca de vinos de alta
gama, con aromas de cassis, cuero, vainilla, chocolate, a las que suelen
apelar habitualmente cronistas que también hablan de vinos adultos, serios,
elegantes... Matías Bruera, en sus Meditaciones... va por otras acequias,
guiado por personajes literarios, por escritores, por pensadores. Por
leyendas y por textos sagrados concernidos por, como dice el prologuista
Michel Rolland, “el único brebaje inteligente que está en relación directa
con la naturaleza, que no se puede controlar con procesos industriales”.
“Esta pasión por el vino nace de una manera coyuntural, casi laboral”,
memora con una sonrisa Martín Bruera. “Cuando estudiaba, conseguí un trabajo
en un club de vinos y empecé a escribir sobre mitología y vino, me pareció
un tema interesante. En un momento, me mandaron a entrevistar a chefs, a
ciertos personajes del gremio, y la verdad es que casi todo me resultaba
tirando a banal.”
Orígen de las palabras "Enología" y "Ampelografía"
Enología: Conjunto de conocimientos relativos a la elaboración de los vinos.
Ampelografía: Descripción de las variedades de la vid y conocimiento de los modos de cultivarlas.
Estas dos palabras relacionadas con el mundo del vino tienen origen en historias relacionadas con dioses de la mitología Griega. Más precisamente en natiguos relatos de como Dionisios, que era el dios vino, conoció de la existencia de esta bebida.
Una historia dice que fue través de su hijo, el navegante Estáfilo (literalmente, "racimo"). Estáfilo, nacido de la unión de Dionisos con Ariadna, era pastor del rey Eneo de Calidón. Un día se fijó en que una de las cabras de su rebaño tardaba más que las otras en volver al redil, y además lo hacía más contenta que el resto. La siguió y observó como comía las uvas, ignoradas hasta entonces por el hombre. Le llevó un racimo al rey Eneo, quien elaboró el primer vino a través de él. Precisamente de Eneo deriva el nombre de la ciencia que estudia el vino: la enología .
Otra historia más trágica relata como el mejor amigo de Dionisos, el joven Ampelos, murió acometido por un toro, y en su dolor, el dios hizo que brotase vino del lugar donde cayó muerto para consuelo de la humanidad. Aquel desdichado Ampelos da nombre a la disciplina de la ampelografía .
